Cómo ser un Buen Jefe ante los Empleados

Consejos Para Ser un Buen Jefe

Para aumentar la productividad y mantener alto el espíritu del equipo de trabajo, hay dos cosas imprescindibles: un buen ambiente laboral, y un buen jefe a cargo. Si te toca estar en los zapatos de la autoridad y quieres ser bienvenido por todos, lee estos consejos para saber o refrescar las ideas que te convertirán en un gran jefe, para el provecho de todos.

La imagen de un buen jefe

Ante todo, debes analizar cuál es la imagen que tienes en tu mente de lo que es un jefe, pues esto determinará tu comportamiento en el rol a cargo. El buen jefe es un verdadero líder, que sabe guiar a los demás hacia el objetivo común.

Un buen jefe, dicen los empleados, es quien los comprende pero que los sabe comandar, que no sea un amigo, pero tampoco un extraño, y que sepa valorar y apreciar la labor de sus subalternos en pro de los objetivos comunes, hilándolas hacia el cumplimiento de la meta general.

Si en tu mente guardas la imagen del jefe gruñón, encerrado en su oficina, entonces sin quererlo perseguirás este papel. Proponte crear una imagen de un jefe al que admires, como te gustaría que fuese tu propio jefe.

Puedes inspirarte en celebridades, en personajes de novelas y películas o en lo que sea mejor para ti; mentalízate en esta imagen de jefe, y tu cuerpo la hará realidad casi automáticamente.

Cómo ser un buen jefe

Hay diversas técnicas para lograr ser un buen jefe. A continuación, veremos los puntos claves a partir de los resultados de encuestas realizadas a empleados de diversos rubros y procedencias, para que las analices y hagas los cambios necesarios en tu propio accionar:

Un buen jefe es respetuoso y de buen comportamiento

El jefe debe dar las pautas de comportamiento a seguir, debe ser un modelo para todo el plantel laboral. El jefe viste siempre adecuadamente para la ocasión: así como en un taller mecánico no sería propicio ir de traje y corbata, pues impediría ponerse en acción y marcaría una enorme diferencia con los subalternos, de igual manera en una oficina el jefe no debería asistir con jeans y playeras. Viste de acuerdo al rol, y actúa con elegancia y cordialidad.

También mantén la sonrisa en el rostro, esto es una señal definitiva de satisfacción, cumplimiento, y elevará la motivación del personal.

Un buen jefe no levanta la voz

Respeta a tus empleados, usa siempre un tono de voz agraciado y elige las palabras a decir, evitando groserías o malos comentarios. Aunque estés regañando a un empleado que haya cometido un grave error, evita elevar el tono de tu voz.

El jefe mejor apreciado no es gritón, sino sensato, templado en sus emociones, y cordial. Evita causar temor, buscando en su lugar ganar respeto.

Un buen jefe fomenta la participación y la formación

Un buen jefe conoce el mercado en que se desenvuelve, y lo reconoce como cambiante. Por eso, debe tomar cursos y asistir a seminarios, conociendo nuevas herramientas y tecnologías, y cada campo de actividad de la empresa como si se dedicara a ello.

También fomenta la formación de los subalternos, incentivándolos a seguir aprendiendo y conociendo constantemente. El buen jefe sabe apreciar las herramientas a disposición, y reconoce que las buenas ideas provienen de cualquier origen.

Para ser un buen jefe, procura dar a todos los empleados un espacio de diálogo, escucha sus ideas, felicítalos por sus iniciativas y logros, y así podrás avanzar más rápidamente hacia la meta común.

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